
Es imprescindible para todo ser humano el afecto, sin este no somos nada. Entonces un grupo de contención para un niño es una cuestión imprescindible, hay pocas cosas imprescindibles en la vida, esta es una. Si tenemos niños sin familia o grupo de contención, abuelas, tías, primos, no es posible tener un modelo a seguir.
Lamentablemente digan lo que digan a menudo los padres, o quién sea, solo se aprende con el ejemplo, nos pueden decir una y mil veces fumar hace mal pero si tengo papás que fuman, asimilaré que fumar está bien.
Me pueden decir que hay que estudiar para tener un futuro, pero si veo padres sin trabajo, con la consecuente pérdida del rol que ocupa en la familia y la sociedad, dificilmente un chico pueda asimilar un discurso semejante.
Entonces en este sentido entiendo a la familia, como grupo de contención.
Al faltar contención a nivel familiar y social los niños y jóvenes no pueden aprehender lo que no conocen, no lo ven, no lo entienden. Si la familia no existe o está en situación de conflicto por diversas causas, no tener trabajo, no tener un padre que lleve el alimento al hogar, a veces suele estar solo la mamá y no puede atender a sus hijos. Es probable que los chicos comiencen a estar demasiado en la calle, se junten con otros que están en la misma situación, sean cooptados por gente que abusa de ellos, de su trabajo, o les ofrecen drogas para invitarlos a un viaje de ida.
Los chicos por su nivel de madurez no entienden esta situación y el grave riesgo al que están expuestos, si no tienen la suerte de zafar, terminarán robando para consumir.
Esta descripción es por ahí demasiado simplista, sin embargo gráfica para decir que el mayor peligro que tienen los chicos cuando salen a la calle es la droga.
Los primeros pasos se los aseguro son gratis, los chicos en sus comienzos nunca pagan la droga, es un regalo, macabro y tramposo.
Luego lo que sigue es conocido, se hacen adictos a temprana edad, además de que, ni siquiera se sabe a qué, ya que la droga que circula entre gente en situación de riesgo es de mala calidad y altamente peligrosa.
Este tipo de problemas al que se enfrentan las familias con chicos en situación de riesgo que son alcanzados por la droga son muy complejos.
En general en cualquier familia con un miembro con problemas de adicción, suele causar una conmoción enorme y necesita un tiempo de adaptación, hay momento de negación, hasta la aceptación y finalmente tomar un camino hacia la cura.
Si planteamos esta situación, un chico que ha caído en la droga, en una familia o grupo de contención donde faltan afectos o roles o simplemente este grupo no existe, el problema se hace enorme, y es evidente que ahí debe intervenir el Estado, este debe velar por la familia y los niños y es dable pensar que es sin lugar a dudas, un espacio a preservar, donde se debe intervenir fuertemente con políticas públicas. Debe dejarse de lado el dogma liberal de que no hay que intervenir en el ámbito familiar, tanto para defender a una mujer golpeada, como para rescatar a un niño de la droga, es imperiosa esa intervención, ya no vale alegar la privacidad, ya que hay riesgo de vida. El Estado a los fines de la prevención debe tener a mano intrumentos de contención para situaciones de riesgo y en esta tarea deben intervenir conjuntamente dos poderes del estado el poder administrador y el poder judicial en un primer momento. Los centros de rehabilitación deben ser públicos donde los familiares del menor con problemas puedan asistir. Es necesario que la justicia dé un trámite sumarísimo para un familiar que va a pedir ayuda en una situación donde un menor es renuente a un tratamiento y puede generarse un peligro para su vida.
Ahora bien, en la hipótesis de que el menor haya delinquido produciendo daños a terceros y represente un riesgo social. Alli es donde entra a jugar otro poder del Estado, el legislativo, finalmente es este el que tiene hoy la primer deuda social, el sancionar una ley que contemple el debido proceso para el menor.
El poder legislativo, no ha sabido presentar ni discutir proyectos de ley que protejan a los menores, que les otorguen a los que delinquen la posibilidad de un juicio justo, que abarque todas las garantías del debido proceso y más aún, si son necesarias, pero sin lugar a dudas las que tenemos todos, acusación, defensa, prueba, sentencia, posibilidad de recurrir los fallos, tener un defensor oficial que pueda darle todas estas garantías.
Este trabajo solo puede realizarlo un defensor, teniendo en sus manos pocas causas, para conocer a quién defiende, para darle todo lo que necesite, con un equipo de múltiples profesionales, además de ser garante de sus derechos ante un juez. Solo hace falta cumplir con la Declaración Universal de los derechos del niño, en base a eso discutir, las reglas de la convención son claras. Simplemente hay que tener decisión política, compromiso social y otorgar todas las garantías al momento del juzgamiento.
mery






